Publicas el anuncio un jueves. El domingo llevas veinte conversaciones abiertas, cuatro visitas «más o menos» cuadradas para la semana y una sensación clara: estás trabajando de secretario de tu propio piso. Y el martes, de esas cuatro visitas, dos no aparecen. Gestionar visitas de una vivienda no tiene por qué ser así. Con unas reglas sencillas y un sitio único donde se piden y se confirman, el tiempo que dedicas baja y las visitas que se hacen suben.
Decide tú cuándo se visita, no cada interesado
El primer error es negociar la hora con cada persona. Cuando fijas de antemano los días y las franjas en que enseñas la vivienda, por ejemplo martes y jueves de 17:00 a 19:00, quien de verdad quiere verla se adapta, y tú concentras las visitas en dos tardes en vez de repartirlas por toda la semana.
En dosier.house esa decisión se toma una vez: eliges los días, la franja de cada día y cuánto dura cada visita (quince, veinte o treinta minutos). A partir de ahí, el interesado ve los huecos disponibles y elige uno. No hay llamadas para cuadrar, ni «¿te viene bien a las seis y media?», ni cadenas de mensajes.
Cada visita, confirmada por ti
Una reserva no es una visita hasta que alguien la confirma. Por eso cada solicitud te llega por correo con dos botones: confirmar o rechazar. Lo mismo desde el panel, si prefieres verlo todo junto. El interesado recibe su confirmación con la fecha, la hora y un enlace para cambiarla o cancelarla sin tener que escribirte.
Esa confirmación explícita hace dos cosas. Filtra a quien reservó por impulso y no pensaba ir, y da a quien sí va un compromiso claro con un recordatorio en su correo. Si el interesado cancela o pide cambio, te enteras al momento y el hueco vuelve a quedar libre; si cancelas tú, puedes decir el motivo y el interesado lo recibe.
Visitas seguidas, sin tardes rotas
Tres visitas a las 17:00, 18:30 y 20:00 son una tarde entera. Tres visitas a las 17:00, 17:20 y 17:40 son una hora. La diferencia la marca una regla que el dosier aplica sola: cuando las visitas van seguidas, el siguiente interesado solo puede reservar el hueco que viene justo después de la última visita de ese día. Nadie puede abrir un hueco suelto a las ocho.
Y si alguien cancela por el medio y deja un hueco antes de las demás, el último de la cola recibe un correo para adelantar la suya con un clic. La franja vuelve a quedar compacta sin que tengas que reorganizar nada.
Un ejemplo (ficticio) de una semana normal
Marta vende un piso en Madrid y enseña los martes y jueves de 17:00 a 19:00, en visitas de veinte minutos. El lunes tiene cinco solicitudes: cuatro para el martes, una para el jueves. Confirma cuatro desde el móvil mientras desayuna y rechaza una porque el interesado pide verlo «con alguien de la familia» que no se ha registrado. El martes, el de las 17:20 cancela a mediodía; el de las 18:00 recibe el aviso y se adelanta a las 17:20. Marta enseña el piso de 17:00 a 18:00 y a las seis ya está en casa.
Cómo lo resuelve dosier.house
- Agenda de visitas por vivienda: tú defines días, franjas y duración; el interesado solo elige entre los huecos que existen.
- Confirmación por correo: cada solicitud se confirma o se rechaza con un botón; el interesado puede cambiar o cancelar desde su propio correo.
- Visitas seguidas: se ofrece siempre el hueco que sigue a la última visita del día, sin tiempos muertos.
- Aviso para adelantar: cuando se libera un hueco anterior, el último de la cola puede adelantar su visita con un clic.
- Todo en un enlace: el mismo dosier donde el interesado ya ha visto las fotos, los gastos y la documentación.
Si quieres ver cómo queda, mira un expediente de ejemplo o lee la guía para organizar las visitas de una vivienda. Y si ya tienes el anuncio publicado, crea tu dosier gratis a partir de él: la agenda de visitas viene incluida.
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